lunes 21 de junio de 2010

¿La vida es cine?

Si esto fuera una película, habría terminado por empacho de perdices hace más de tres semanas. Pero la suerte es caprichosa y el destino incomprensible, por lo que ambos han decidido no regalarme el privilegio de convertirme en celuloide de sueños y esperanzas, de valentías y sorpresas.
Sólo me queda la esperanza de que la opinión con sus variantes y el futuro con su lejanía sepan compadecerse de esta muyer que espera todo lo que no llega; que sepan sobornar a quien haga falta para obsequiarme con una casualidad completa, de esas que sólo ocurren por azar y que tanto necesitaré cuando llegue el momento, claro.