Con sal y sidrina sazonaremos un Gijón hambriento de aventuras. Los bohemios felinos pagarán la cuenta de las terrazas en las que sólo argentinos magistrales serán bienvenidos a desbordar todos los ríos de tinta negra que ellos estimen conveniente. El único futuro posible será el inventado y el inevitable porvenir quedará aplazado durante cinco días completos, uno por cada pensamiento olvidado que necesite ser escrito.
"Nos pasábamos los días jugando entre los manzanos del jardín a que recorríamos parajes exóticos; que nos íbamos a ultramar y conseguíamos recuperar las colonias perdidas nosotros solos, logrando que nos nombraran reyes de Cuba y Filipinas."

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